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domingo, 4 de agosto de 2013

JUAN CARLOS ORTEGA




"Me hubiera gustado que fueran maestros de verdad, y no esa mezcla entre guardian de niño y señor feo que pone deberes"




Juan Carlos Ortega es un padre que en principio es el padre fabuloso porque se ha conservado respetando al niño que es él. Sin pretensiones, sin amaneramientos sociales, es tan sólo un personaje  que no parece competir, rivalizar ni dar codazos a nadie.  


1- ¿Cómo te hubiese gustado que hubieran sido tus maestros?

Me hubiera gustado que fueran maestros de verdad, y no esa mezcla entre guardian de niño y señor feo que pone deberes. En realidad, creo que les faltaba sentido del espectáculo. En contra de lo que pueda parecer, el espectáculo es algo bastante profundo, y puede ser un vehículo extraordinario para comunicar. Eran seres fríos, cuadriculados y miedosos. No transmitian emoción ni estupor. Los que me hubiera gustado tener, si lo hubieran hecho.


2- ¿ Tenías alguno preferido? ¿Y por qué?

Desgraciadamente, no recuerdo a ninguno de un modo especial. Ni siquiera puedo -y eso me sabe mal- guardar cierto afecto por alguno en concreto. Tenian sentados a pocos metros a 40 cerebros jóvenes, llenos de curiosidad, y desaprovecharon todas las oportubidades de entusiasmarnos.





3- ¿ Eras más libre de niño o ahora que eres menos indefenso?


Sin duda, soy más libre ahora. Hubiera sido una respuesta aparentemente poética decirte que la auténtica libertad está en la infancia, haciendo alusiones a lo gloriosa que es la fantasía infantil para evadirse a paraísos y todas esas cosas simplonas, pero no lo creo en absoluto. Recuerdo mi infancia como algo similar a una prisión, con obligaciones escolares inamovibles. Las obligaciones de ahora también son fuertes, claro está, pero al menos puedes fantasear con la posibilidad de dejarlo todo, asumiendo penosas consecuencias, pero de niño ni siquiera puedes fantasear con largarte para siempre del colegio. Digamos que nunca se es libre del todo, pero los adultos al menos podemos imaginar que lo seríamos si quisiéramos.


4- Si tuvieses que dedicarte a la enseñanza, ¿Cómo lo harías? Es decir, ¿Cómo actuarías con los niños?

Enseñar es, al menos para mi, uno de los placeres más enormes. Más aún que eso: es, creo yo, el motivo real del aprendizaje, lo que lo motiva. Quiero decir que, en realidad, aprendemos para poder enseñar. En mi caso, cada vez que aprendo algo nuevo, me imagino a mi mismo contándoselo a los demás. Ese es el auténtico placer de la adquisición de conocimientos. Nunca he entendido la acumulación de saberes “para uno mismo”. Me parece de una soberbia enorme.

Si me dedicara a enseñar a niños, intentaría transmitir la emoción que siempre va enganchada a la adquisición del conocimiento, intentando darles a entender que el valor está en esa emoción que acompaña a la sabiduría, más que en la sabiduría misma.


5- ¿Qué fue lo más difícil para ti en la escuela?

Creo que todo. Pero fueron especialmente difíciles las asignaturas que luego más terminaron gustándome: matemáticas y física. Me sabe mal volver a decir nuevamente lo que tanto se ha dicho, que unos profesores incompetentes pueden matar la curiosidad de cualquiera, pero creo que es rotundamente cierto. Los que me enseñaban física y matemáticas no amaban lo que hacían, no flipaban ni se emocionaban con esas disciplinas, no las entendían para nada. Y, por tanto, no transmitieron esa emoción de la que te hablaba en la respuesta anterior.


6- ¿Cómo conseguiste que no se secara el ramillete de ilusiones?

No lo conseguí yo, sino unos tipos especialmente dotados a los que empecé a leer una vez terminado el cole. Me refiero a Isaac Asimov, Carl Sagan, Bertrand Russell; tipos cuya inteligencia y capacidad para fomentar el asombro me salvaron y evitaron que me convirtieran, pasado el tiempo, en un señor aburrido.









lunes, 1 de julio de 2013

OSCAR TEROL


"Los artistas, por ejemplo, no tienen cabida en el  sistema educativo actual y son necesarios en esta sociedad..."



¿Por qué una persona se dedica al humor y con tanto éxito?

Porque el éxito no nace tanto del aplauso de los demás, como de las vísceras de quien lo emite.
Oscar Terol es un crío muy preocupado, tan preocupado, que su única escapatoria es el humor. Por eso lo hace tan bien.
El humor siempre tiene una pata en la tragedia.
Él nos cuenta como le hubiera gustado tener una escuela y cómo debieran ser sus maestros:


1- ¿Cómo te hubiese gustado que hubieran sido tus maestros?
No me quejo del conjunto de maestros que me educaron. Ninguno frenó mis talentos.

2- ¿Tenias alguno preferido? Y, ¿Por qué?
Hubo varios. Me gustaban aquellos que transmitían con pasión su asignatura, creo que la información necesita de la emoción para que llegue. Comunicamos con emoción mucho antes que con datos. 
También los que me inspiraban otros aspectos relacionados con mi ser creativo.

3- ¿Eras más libre de niño o ahora que eres menos indefenso?
Soy más libre ahora. El niño está siempre en la selva, tiene más enemigos reales, los miedos son constantes y reales. Ahora nos los buscamos.

4- Si tuvieses que dedicarte a la enseñanza ¿Cómo lo harías? es decir, ¿Cómo actuarías con los niños?
Mi objetivo sería intentar reconocer a la persona que tengo delante; darle margen para que se exprese, probar muchos espejos para que se mire y se reconozca; estar atento al momento en el que salte el brillo en los ojos y atacar ahí; darle duro; permitirle ser, aunque ese ser vaya en contra del sistema educativo. Los artistas, por ejemplo, no tienen cabida en el sistema educativo actual y son necesarios en esta sociedad porque acabarán por ser guías. Es una paradoja. No hay que tener miedo al individuo. Eso no quita para cultivar las mentes y los espíritus con materias racionales y clásicas. La estructura del conocimiento es necesaria.

5- ¿Qué fue lo más difícil para ti en la escuela?
Sentirte un poco el patito feo, sin expectativa de futuro. Pero creo que no se puede culpar de eso a la escuela, mi fragilidad tenía otro origen. 

6- ¿Cómo conseguiste que no se secara el ramillete de ilusiones?
Siempre hay alguien que aparece y te acompaña en tus sueños: un compañero; una mirada cómplice de un profesor; un comentario que te estimula. Y por supuesto, recibí una gran educación fuera del colegio a nivel humano. Mis maestros no siempre han estado en los colegios.  

lunes, 3 de junio de 2013

NURIA SANTOS DIRECTORA DE SCENE PRESS


"...uno no puede evitar que aquello que tanto nos ilusionaba de niños salga a flote "




La directora de Scene Press que también hace un blog fabuloso de entrevistas, donde busca las sensibilidades y el por qué de la vida de cada persona, sus motivaciones. Ahora vamos a descubrir las de ella... 





1- ¿Cómo te hubiese gustado que hubieran sido tus maestros?
Me hubiera gustado que interactuaran más con nosotros.
Que no tuvieran únicamente que mandar hacer los deberes como una obligación, sino buscándole el sentido y hacer cosas más prácticas como por ejemplo observar el crecimiento de una planta en la naturaleza.

2- ¿Tenías alguno preferido?
El Sr Navarro escuchaba nuestras inquietudes y se ponía en nuestro lugar.
Nos hizo responder a los exámenes con música de fondo.
Leíamos y debatíamos conjuntamente.
"¿Cómo imaginais el final de esta historia?" Nos preguntaba en plena trama de la narración.
Ese tipo de cuestiones hacía que te interesara más el relato y desearas leerlo por tu cuenta sin esperar a la siguiente clase.

3- ¿Eras más libre de niña o ahora que eres menos indefensa?
Siempre desee ser mayor, quería no tener la obligación de ir al colegio.
Me imaginaba siempre adulta y quería llegar rápido.
Hoy ha llegado el día y realmente soy más libre, decido y recuerdo a aquella niña diciéndole "¡Lo hemos conseguido!"

4- ¿Si tuvieses que dedicarte a la enseñanza, ¿Cómo lo harías? Es decir, ¿Cómo actuarías con los niños?
No me lo había planteado. Parece que tenemos casi más presente criticar aquello que hicieron mal con nosotros.
Pero ciertamente haría algo muy similar al profesor Navarro del que hablaba anteriormente.
"¿Qué os gustaría saber?" Preguntaría. En base a las inquietudes de los niños y aportando color y materiales sencillos recrearíamos sus sueños en volumen, en algo físico.

5-¿Qué fue lo más difícil para ti en la escuela?
Sentirme diferente, cosa que agradezco enormemente con el tiempo.
Siempre quise ser aceptada por las demás chicas de la clase y al ser tremendamente tímida y seria preferían tenerme como un frente con el que entretenerse.
Si volviera atrás, aunque fue una época dura y difícil para mí, volvería a elegir lo mismo para ser la que soy hoy.

6- ¿Cómo conseguiste que no se secara el ramillete de ilusiones?
Creo que aunque uno intente evitar lo que más fácil le sale para "hacer lo que hay que hacer" - frase que se dice mucho en el estilo actual de enseñanza - uno no puede evitar que aquello que tanto nos ilusionaba de niños salga a flote.
De no ser así es vivir en un sufrimiento constante que somatiza en enfermedades.
La vida es una, la vida es ahora ¡vívela!